8.10.07

Tema para un post

Hace días que no escribo, 15 para ser exactos. Pero en estas dos semanas no se me ha ocurrido nada sobre lo que escribir.

La verdad es que he presenciando un montón de situaciones dignas de un post. El miércoles asistí a la entrega del diploma de un curso que hecho este año (lo curioso de esto es que quien entregaba los diplomas era una de las Infantas...). El jueves, ida y vuelta a Madrid en avión (con sus consecuentes bocadillos de jamón y tortilla de patatas más seca que un polvorón rancio, espera de una hora acompañada de gritos ebrios-chistosos del compañero de fila al estilo: "¡Señorita Sobrecargo, que a este ritmo me va a caducar el visado!", y salas de fumadores en las que es totalmente inecesario encenderse un cigarillo para fumar). El viernes por la noche estuve en un concierto de Serrat y Sabina (qué decir..., sencillamente, sublimes). Y el sábado, invitación a un boda de y con buenos amigos (zapatitos imposibles, sujetadores asfixiantes, alcohol a mares y abuelas que te avergüenzan porque aún con artrosis, tienen mil veces más marcha que la menda). Y no suficiente con todo esto, hoy he sido víctima de una entrevista de trabajo de hora y cuarto (con prueba incluída) para ocupar una plaza a la que en realidad no quiero optar.

Y aún así, lo que iba diciendo..., que hace 15 días que no publico nada, y no se me ocurre nada sobre lo que escribir un post.

24.9.07

Un cuarto de vuelta



Supongo que parte de la vida consiste en comprender que dónde unos vemos una rana, otros ven un caballo.

Para comprenderlo sólo tenemos que saber darle un cuarto de vuelta a nuestra mirada. Pero muy a menudo nos olvidamos...

20.9.07

Buenos días

Son la siete y media de la mañana y salgo al rellano acelerada porque pierdo un tren... Pero lo que veo me deja paralizada.



Arrodillada mirando a la puerta de enfrente me encuentro a una chica que llora de forma desconsolada e histérica. A su alrededor, como si hubieran caído del cielo de forma desordenada, hay cantidad de libros, ropa, objetos varios... Sólo son las siete y media de la mañana y él la ha echado de casa.

A ella no la conozco de nada, pero puedo imaginar perfectamente cómo se siente en este preciso momento, así que la abrazo. Y el tren, que espere.

15.9.07

Sobre dues rodes


I de cop m'adono que per fi ha arribat el dia, que "el temps que havia de passar" ja ha passat. I ara ja només recordo les coses bones, i sorprenenment sóc feliç. L'odi i el rencor per fi han marxat, ja no queda ni rastre d'ells, s'han esfumat!

I el miro i em mira, i riem. Riem perquè tots dos sabem què està pensant l'altre, com es sent. I també riem perquè sabem que per més temps que passi, això sempre serà així.

I xerrem, xerrem molt i de tot. I ens adonem que ens entenem com feia molt de temps que no passava.

I al final, una abraçada, una abraçada sincera, dolça, tendra, lenta. El temps es para, no tenim pressa.
I en aquell moment sé que he recuperat a un bon amic.

12.9.07

Una mirada

Estic sortint de l'estanc del xino, per variar. I mentre coloco bé les meves coses a la cistella de la bici, el veig, davant meu, a poc més d'un metre. Està aguantant-li l'escala al seu pare mentre aquest no sé què fa pujat allà dalt al mig del carrer.

Baixet però ben proporcionat, cabell curt, cadena d'or al coll, posat xuleta i... i aquella mirada... la mirada l'ha delatat.

I és que darrera d'aquella mirada se m'apareix tot un món: una cançó, una olor, un paisatge, i moltes sensacions..., entre elles, la sensació d'enamorar-se per primera vegada.

Però està clar que aquell que tinc al davant no pot ser ell de cap de les maneres, i no l'és. Aquell marrec que m'està observant amb cara de "i tu què mires?" no pot tenir més de 15 o 16 anys. Però el que ell no sap que jo ja l'he vist abans... fa molt i molts anys.

Com si es tractés d'una película, em veig amb 15 anys en una casa, asseguda al sofà, al seu costat. I amb un nen molt petit, el seu germà, donant voltes per allà i emprenyant-nos. I ell dient-li al nen que marxí a l'habitació, i jo tota vermella, i arriben les mirades, les vergonyés i, de cop... de cop un petó, el primer petó.

I ell ara ja en té 30... i aquest que tinc al seu costat és aquell nen que donava voltes per allà, que s'ha fet gran i que té la mateixa mirada.

Li somric, pujo a la bicicleta i marxo tararejant una cançó...

3.9.07

Di no al cayuco

Hoy leo en Canalsolidario.org una noticia que me ha dejado perpleja:

"Anuncios en la televisión senegalesa para frenar la emigración ilegal
Tres canales de televisión senegaleses emiten anuncios y testimonios para sensibilizar a los jóvenes del peligro de embarcarse en un cayuco" (continua).


Supongo que a cada país le toca lo que le toca, que el mundo es así, y que poco podemos hacer para que esto cambie... pero a partir de ahora nunca más podré ver un anuncio en nuestra televisión acerca de los peligros que conlleva ir en coche sin el cinturón de seguridad sin pensar que si fuera senegalesa me estarían advirtiendo acerca de lo peligroso que es ir en cayuco... ¡qué mundo loco!

26.8.07

ansiedad

De un tiempo para acá no dejo de encontrarme con amigos, entre los que me incluyo, que sufren de ansiedad: falta de oxígeno, angustia nocturna, insomino, taquicardias, etc.

Y todos andamos como perdidos sin saber muy bien a qué se debe. Y corremos como locos en busca de soluciones que nada tengan que ver con las pastillas que te ofrecen en los ambulatorios y consultas de la Seguridad Social (nuestra generación ansiosa sabe lo suficiente de drogas como para ver que esa no es la mejor manera... aunque sí la más rápida).

Y de esta manera, todos hemos acabando practicando yoga, pilates, tai-chi, musicoterápia y gastándonos la pasta en fisioterapeutas, reikis y demás historias que, como mínimo, el rato que las realizamos nos permiten tener la cabeza en blanco.

Pues hoy, leyendo una entrevista a Paul Salkovski, experto en hipocondrías y en ansiedad, en La Contra de La Vanguardia, creo haber encontrado el causante de todos nuestros males. - ¿Por qué sufrimos tanta ansiedad?, preguntaba el periodista. - Porque hoy tenemos mucho que perder, contestó el experto.

Aunque siempre han existido los miedos y las inseguridades, creo que a lo que se refiere Salkovski es que aunque antes conseguir un trabajo, estabilidad económica, vivienda o pareja costaba un enorme esfuerzo, una vez se tenía era tuyo, para siempre.

Hoy, lo puedes ganar y perder todo en el mismo día. Y volverlo a ganar. Y volverlo a perder. Y eso, crea ansiedad, que queréis que os diga.

¿Soluciones?

22.8.07

Una piedra en el camino


Ella quería llegar a las luces de colores, los fuegos artificiales y escuchar de cerca la melodía alegre que oía a lo lejos, muy lejos. Y fue por ello que empezó a caminar en esa dirección.

Al principio el camino era precioso, tranquilo, llano y fácil. Tanto, que de vez en cuando se permitía pararse a observar. E incluso en algunos momentos lo abandonaba para adentrarse en el bosque frondoso que lo rodeaba y disfrutar de sus frutos. Veía su meta cerca y tampoco tenía una prisa excesiva por llegar.

Pero un buen día, en el camino comenzaron a aparecer las piedras. Sí, desde hacía algunos años y sin saber muy bien por qué, en medio de su camino, tarde o temprano, siempre encontraba una piedra. Recordaba que al principio las piedras eran diminutas y no suponían gran molestia. Como mucho, de vez en cuando alguna se metía en su zapato y le fastidiaba un poco el trayecto, pero cuando por fin tomaba conciencia de que si paraba un momento y se quitaba la piedra andaría más cómoda, el camino volvía a ser sencillo.

Aún así, ella ya empezaba a estar un poco harta de tanta piedrecilla y de tener que ir parando cada dos por tres para quitárselas. Y por ello empezó a reducir las paradas y a apresurarse para llegar a las luces, los fuegos y la música. Sólo se paraba cuando hacía demasiado rato que llevaba una piedra en el zapato y ya no podía casi andar.
Y a medida que avanzaba en el camino las piedrecillas que se encontraba cada vez eran más grandes, hasta que llego el día en que las piedras se convirtieron en rocas enormes, pesadas y robustas. Unas rocas que no dejaba pasar, ni siquiera ver el resto del sendero. Era imposible esquivarlas y para apartarlas se necesitaba mucha fuerza y mucho empeño.
Pero a ella de eso nunca le había faltado. No le importaba arañarse, rasgarse las manos o romperse algún hueso. Le costara más o menos siempre conseguía apartar la roca del camino y ver qué había al otro lado. La imagen nunca la defraudaba. El sendero seguía igual de precioso y al final se seguían vislumbrando las luces de colores, los fuegos artificiales y la alegre melodía.

Pero al poco de reanudar su camino hacía esa luz, esos fuegos y esa música que la tenían maravillada, como de la nada, aparecía una nueva roca, parecidísima a la anterior. A ella todavía no le había dado tiempo de recuperarse, los esfuerzos por mover la anterior piedra la había dejado extenuada, pero sus ansias de llegar al final del camino lo antes posible no le habían permitido pararse a descansar para reponer fuerzas y curar sus heridas que todavía estaban en carne viva...

De esta manera, la nueva roca le parecía mucho más grande y pesada que la anterior, un reto imposible de afrontar. Pero su terquedad y sus ansias de llegar al final le hacían tomar fuerzas de donde fuera para apartar esa nueva piedra y seguir andando.

Así iban pasando los meses, los años. Y el camino seguía. Y las rocas seguían apareciendo, y ella, cada vez con más dificultades, las seguía apartando. Y a lo lejos, siempre, tras apartar la roca, se veían los fuegos, las luces. Y la música, esa música que aunque parecía que la distancia hacía ella se iba acortando, siempre sonaba con la misma intensidad: flojita, lejana.

Un día, como no, al girar una curva una nueva roca apareció en el camino. Pero ella ahora se encontraba mayor, cansada y el hecho de no haber parado nunca a descansar la estaba dejado sin fuerzas. Además, por no haber sanado bien sus heridas tenía dolores que se habían convertido en crónicos…

Aún así, se armó de valor una vez más y comenzó a empujar y a empujar para apartar el obstáculo de su camino. Pero por más fuerza que hiciera, esta vez no conseguía moverla ni un milímetro. Estaba agotada. Entonces pensó que quizás había llegado el momento de descansar y sanar sus heridas tranquilamente. Tampoco le quedaban muchas más opciones.
Se recostó sobre la propia piedra y se quedó dormida.

El fuerte golpe que dio su cabeza contra el suelo la despertó, no sabía cuánto tiempo había pasado, pero la roca había desparecido (probablemente por eso se cayó al suelo) y en su lugar había una piedrecilla ridícula. Miro al horizonte y lo vio más cerca que nunca, estaba a un paso. Las luces eran intensas, se podían oír las explosiones de los fuegos artificiales y ahora la música alegre y pegadiza se escuchaba con intensidad y nítidamente.

Había llegado. Y le dio la sensación que en realidad siempre había estado allí.

14.8.07

el camino

"La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo"
Hermann Hesse

10.8.07

tú pitas, yo chillo

Hoy, leyendo en el blog de una colega un post acerca del comportamiento al volante de muchos de los conductores de coches de lujo, he recordado una historia que me sucedió el otro día.

Iba paseando, tranquilamente, con un amigo por la calle y, de repente, en la calzada, el coche que teníamos justo al lado comenzó a pitar porque el vehículo que iba delante suyo se había parado (estaba dejando aparcar a un tercero).

Entonces veo que mi colega se queda mirando fijamente al conductor que estaba pitando y, de golpe y porrrazo, le comienza a chillar a la oreja (tenía la ventanilla bajada). Pero a chillar de chillar, de chillar como un loco. Y no paró de chillarle mientras sus pulmones se lo permitieron. Lugo sonrió al conductor (que naturalmente había dejado de tocar el claxon de golpe) y siguió andando a mí lado como si nada. -¿Qué me decías?-, me preguntó.

Mi amigo ha decidido que él, como peatón, también tiene derecho a quejarse en la calle por el comportamiento del resto de vehículos.

8.8.07

¿llegaré?

El pasado viernes intenté ir a Tarragona a ver a unas colegas. Teníamos mesas reservada a las nueve, para cenar. Luego queríamos a ir a tomar unas copas y bailar. Espero que se lo pasaran bien, porque a mí me fue imposible llegar a tiempo.

Mi tren salía a las siete de la Estació de França (Barcelona). Y a esa hora (minutos arriba, minutos abajo) subía al vagón. Dos horas después todavía no habíamos arrancado y la única que información que tenía acerca de qué estaba pasando era la que mi amiga me proporcionaba desde su casa de Tarragona, y a la de un chico simpático que también había llamado a un amigo.

Visto que nadie iba a decirme nada decidí canjear mi billete (todo facilidades) e irme para casa.



Hoy volveré a intentarlo. ¡Desadme suerte! En 45 minutos sale mi tren para la ciudad de las murallas.

3.8.07

No es empatía, es otra cosa

Lo veo a lo lejos, levanto las dos mano y lo saludo con gestos. Nos vamos acercando por el paseo y cuando está suficientemente cerca para oirme le digo -¡hola Mat!, ¡cuánto tiempo sin vernos!
- Sí, ¡mucho tiempo! ¿cómo te va todo?, me contesta él muy animoso.
- Bien, bien. Ahora mismo vengo de la plaza pero, como siempre, sin tiempo para pasaros a saludar. A Marisa también hace tiempo que no la veo. ¿Cómo está?
- Bien, supongo. Yo también hace tiempo que no la veo.

Noto como mi rostro palidece de golpe y veo que he metido la pata. No hace falta que me diga más...

- ¡Ostra!He metido la pata, me sabe mal...
- Nada mujer, pero mejor cambiemos de tema.

Hablamos del tiempo, de lo que se ha llenado el barrio de turistas,quizás más que otros años. De lo bien que me queda mi nuevo color de pelo y de lo chulo que es su nuevo tatuaje.

- Bueno Mat, me ha alegrado verte. Cuídate mucho. Y sé feliz.
- Sí, así es la vida. De golpe te caen tres tortazos y no sabemos muy bien de dónde viene. Pero luego te levantas y tienes que continuar, no hay más.Cuídate tú también.

Me voy, paseo a bajo, y descubro que su ruptura me ha dolido a mí también.
Hacían tan buena pareja, y ahora se acabó todo. Entonces descubro que los ojos se me están humedeciendo, pero en realidad tampoco les conocía tanto...
Lo que siento no es empatía, es otra cosa.

Historias en el metro (I)

Los que me conocéis sabréis que para mí coger el metro es una auténtica aventura... Aunque vivo en el centro de una gran ciudad, mi día a día es como vivir en un pueblecito. Estoy acostumbrada a ir a todas partes andando o en bicicleta. Y si con estos medios no llego, prefiero no ir.

Pero resulta que ahora, por circunsatancia de la vida, algunos día me despierto 11 paradas más lejos de mi pueblecito. Éste ha sido el caso de hoy.

7.20 de la mañana, último día de trabajo antes de coger las vacaciones (¡qué ganas!). Sin saber muy bien cómo, porque mi cerebro (más listo que yo) ha decidido quedarse un ratito más en la cama en buena compañía, entro en un agujero que hay en la pared en el que arriba, en grande, pone "Trinitat Nova".

Bajo unas escaleras mecánicas y llego al andén, un lugar extraño lleno de gente que espera. Éste es un "andén compartido" (que vendría a ser como un piso compartido pero de trenes). Conviven en él dos líneas distintas: la amarilla, que es la que yo cogeré; y una de color verde chillón, llamada Línea 11 que viene del más allá. Me siento a esperar el metro a mí lado del andén, junto a una señora que, sin decir nada, por la expresión de su rostro parece no haber olvidado su cerebro al salir de casa.

Mientras estoy ahí (todo lo que puedo hacer es estar), aparece por el túnel contrario, ruidoso, el tren de la Línea 11. Viene de un mundo que no conozco. Pero de él comienzan a salir personas y más personas, muchísimas personas... ¿cómo serán sus casas?, ¿en qué trabajarán?... sigo esperando.

Dos mujeres que bajan del tren recién llegado se dirigen apresuradas hacia mí, mirando el reloj. ¡Resulta que conocen a la señora que está sentada a mi lado! Creo que son "compañeras de andén" desde hace tiempo. Yo, que lo de compartir espacio lo llevo fatal, presiento que también acabaré siendo "compañera de andén" de ellas.

Llegan muy aceleradas (estoy segura de que llevan su cerebro consigo), y de manera atropellada le cuentan a su compañera que ¡hay qué ver!, que llegan tarde porque se han pasado más de media hora paradas en "Can Cuiàs" porque una chica se ha tirado al metro.

- "Pues ya son ganas de tirarse a estas horas de la mañana", les responde.

Llega nuestro metro y todas, menos la que se ha tirado, entramos. Sólo 11 paradas y regresaré a mi pueblecito.

Mi cerebro ha venido corriendo antes de que se cerraran las puertas: "Pues sí que tiene tela tirarse a esas horas", me dice.

22.7.07

País de locos (1)

El consumo de alcohol y tabaco es frecuente en nuestro país, y está estrechamente interelacionado, sobretodo cuando un fumador no abstemio decide ir a tomar una copa o salir a cenar un sábado por la noche.

Pues resulta que ahora en el interior de los bares y restaurantes ya no se puede fumar. Y en la calle, ni se te ocurra beber.

País de locos...

17.6.07

Va de gatos y perros

Hay personas que son como gatos, y otras como perros.

Las primeras priman la independencia y la libertad por encima de todo. Les gusta saber que tienen un hogar donde acuidir si hace frío, quieren descansar, tienen hambre o necesitan que le curen una herida. Pero no soportan que les quiten la libertad para entrar y salir cuando quieran. De vez en cuando necesitan irse a callejear y volver días o semanas después, con aspecto de acabar de salir de una rafe, y todo lo que esto implica: fiesta, resaca, escarceos, rasguños de alguna pelea y, sobretodo, felicidad en el rostro. Los gatos son capaces de abandonar a sus seres más queridos antes de perder su entorno y capacidad de autonomía. Y si su "dueño" los abandona, sobrevivirán sin demasiada dificultad. Saben que poniendo carita de buenos y con uno o dos maullidos, cualquier otro les acogerá.

El segundo tipo de personas, las que son como perros, en cambio, priman la fidelidad y el compromiso. Procuran no separarse de su ser más querido bajo ningún motivo; prefieren quedarse en casa cuidando a su compañero antes de irse a hacer otras cosas; renunciar a lo que sea por su "amo" es su live motiv. Son fieles e, incluso me atrevería a decir, algo dependientes, no soportan la soledad y mucho menos el abandono. Los perros son capaces de seguirte hasta el fin del mundo, olvidando la calidez del hogar, del entorno e, incluso, olvidando su propia existencia. Muchos son los casos en los que cuando el dueño de un perro muere, éste le hace compañía ante su tumba hasta encontrar la muerte también.

¿Pueden entonces un gato y un perro ser compañeros y amantes a largo plazo?

Yo, creo que sí, si hay respeto y comprensión.

Al fin y al cabo, los polos opuestos siempre se han atraído...

13.6.07

Una semana extraña

No sé muy bien por qué, pero esta semana es extraña, desconcertante... Una de esas semanas en las que te levantas por la mañana y no sabes muy bien qué día es ni qué tienes que hacer; una de esas semanas en la que te citas con tres personas a la vez en distintos lugares de la ciudad para hacer cosas totalmente dispares... y acabas cancelando todas esas citas y haciendo nada sola; una de esas semanas en las que ni tú misma sabes dónde estás...

Hace un rato chateaba con un amigo, Javier, y me comentaba que él está igual, que quizás es cosa de los cáncer... Javier y yo, además de amigos, somos "compadres" de horóscopo, y aunque ninguno de los dos creemos demasiado en estas cosas, hoy hemos dado vacaciones a la lógica y la razón y hemos decidido que va a ser cosa de las estrellas...

Para Javier y para mí (y para todos los nacidos bajo este signo del zodíaco) se acerca un nuevo aniversario. Ambos estamos cerca de la treintena y hoy, mientras hablaba con él, he recordado que otra amiga, que ya hace unos cuantos-bastantes días que lleva el tres como abanderado en las decenas, y que casualmente tiene un nombre karmico, me ha comentado en varias ocasiones que la veintena es para hacer locuras; la treintena para comenzar a marcarse el camino y saber qué quiere uno en la vida; y que ya la cuarentena es para aposantarse en lo deseado y no hacer demsasido el tonto...

Pues nada, a mí todavía me quedan dos años y 11 días para hacer el loco... de manera que quedar con tres personas a la vez, olvidar en qué día vivo, y creer en el horóscopo no es tan grave, supongo. Al menos por ahora.

20.5.07

per l'eduard

Ale hop!




reencuentro

Me había olvidado completamente de mi existencia. En el sentido más literal y, virtual a la vez, del término. Pero el otro día me reencontré y me miré extrañada, como si en realidad no fuera yo. Por unos momentos no me reconocí, pero a la vez mi cabeza iba recordando cuando y cómo me creé. Definitivamente, era yo, pero hacía mucho tiempo.

Nos reencontramos el otro día. Yo estaba dando de alta un nuevo blog en blogger y el sistema me pidió que asignara la dirección que tendría el bitácora. Entonces probé de crear un blog con mi nombre y primer apellido, es decir, “soniaflotats.blogspot.com”, pero parecía ser que alguien lo había dado de alta antes… Un segundo después la curiosidad me había devorado y estaba tecleando la dirección para ver quién era esa otra yo!!

La primera sensación fue la de desolación. Era la portada de un blog con mi nombre en grande “sònia flotats”. Pero no había nada más, zero, vació. Excepto los elementos que por defecto da el servicio de blogger, y ese título, el blog estaba vacío de contenido.

Fue el diseño de la plantilla el que me hizo escapar de la desolación primera y el que me permitió verme otra vez. Recordaba haber seleccionado esa plantilla para crear un blog hacía tiempo. La había elegido por chillona y por cantona. Quizás ahora no la seleccionaría, pero en diciembre de 2005 pensé que ese era el mejor diseño de todos los existentes para vestir mi nombre. El acento abierto de mi nombre acabó de reconocerme.


Y ahora me veo pero no puedo tocarme... No recuerdo el nombre de usuario ni la contraseña para ese blog; en mi lista de blogger con mi actual usuario no aparece; y si es el nombre de usuario que creo, estoy dada de alta con una cuenta que ya no existe… He pasado la tarde enviándome correos de autorespuesta con blogger… al final me he perdido en mis identidades y he asumido que, ahora por ahora, estoy encerrada fuera de mi.

Me siento vacía y necesito actualizarme.

18.5.07

Les oportunitats són com les postes de Sol

Diuen que "les oportunitats són com les postes de sol, que si esperes molt té les perds". I en canvi moltes vegades esperem dia rera dia que passin coses que no volem que passin i que, probablement, mai pasaran, a menys en que ens capfiquem tant en que així sigui que provoquem que al final passin..

Es veu que l'home és l'únic animal que s'anticipa als problemes abans de que arrivin. Un animal no es preocuparà per ser deborat per un lleopard a menys que aquest estigui prou aprop com per olorar-lo o veure'l. En canvi l'home, abans de veure'l o presentir-lo ja reflexiona sobre l'existència d'aquest , es protegeix, i por arrivar i perdre el son per por que ataqui de nit. Els humans passem gran part del nostre temps preocupant-nos de problemes que encara no han aparegut.

Per això val més estar atent a les oportunitats que passen i no badar, perquè aquestes sí que no ens esperaran. En canvi, les coses que no voldríem que passessin mai, si han de venir ja ho faran, i em sembla que a elles tant els és que ningú les esperi...

Així que estigues atent, el Sol es pot pondre mentre et protegeixes per si et cau un meteorit al cap.

11.5.07

De petons, res de res...

Ni beso ni nada... només havies de fer cua (no massa) , portar un "vale por una camiseta" i ja està, et donaven una samarreta horterísimma que t'incita a fer petons sense esperar res a canvi....

La idea, molt maca:"Si estàs a favor del petó, vine a les 20h. al passeig del born. Et regalarem una samarreta".
Però a l'hora de la veritat... on són els petons??

"Y eso es lo que quiero, besos. Que todas las mañanas me despierten de esos, que sea por la tarde y siga habiendo besos. Y luego por la noche hoy me den más besos pa cenar." (x l'ari ;-)