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24.10.10

la meta

Va ser escoltar el tret de sortida, i començar a córrer. En aquell moment tenia claríssisma quina era la meta, de manera que no vaig dubtar ni un segon.

I ara que hi sóc, què? Ara davant només hi ha un precipici.

No havia pensat què passaria quan hi arribés. Només sé que em fan molt mal les cames.

24.9.10

Mudances

I cada vegada que hi passo per davant, alguna cosa molt bèstia es remou dins meu.

Hi sento les rialles de les festes improvisades, la felicitat de la soledat d'un dissabte al matí amb tot per fer, les pedalades per carrers que porten a llocs comuns, les confidències a la terrassa que tot ho escolta, l'olor d'històries mai explicades, el mareig de les cinc de la matinada, la soledat volguda i rebutjada, la porta que s'obre i es tanca.

Només és una caixa de cartró, però de vegades quan la miro em ve al cap el nom de Pandora.

19.5.09

surrealisme

De petita, a casa, no parava de sentir aquesta paraula en boca del meu pare: sur-re-a-lis-me... I la veia escrita en molts llibres, i a cartells, i als documentals infumables que tant sí com no havia de veure... Semblava que la meva infantesa s'havia de basar en un concepte indesxifrable per mi... I no sé si és perquè la vida ha volgut que comprengui aquest terme o senzillament per fer les paus amb el passat, que ara, de cop i volta i per caprici del destí, em sembla que l'entès...

Perquè no hi ha res més surrealista...

... que ell sigui polític.
... que elles em donin conversa.
... que tothom em reconegui.
... que la meva mare tingués raó quan fa 15 anys em va dir que això passaria.
... que el meu germà se'n alegri.
... que jo passés estius sencers intentant desxifrar aquell grafittie.
... que tu en fossis l'autor.
... que mai ens haguéssim trobat pel carrer ample més estret.
... que jo volgués estudiar on tu, i que hagis estat tu i qui ha estudiat allà.
... que jo recordi la teva furgo i tu els meus texans. Però no a la inversa.
... que ningú em donés records de part teva.
... que ens haguem hagut de trobar en un lloc inexistent.
... i que amb tot i tot...tu i jo ara estiguem junts.

Però és que ben mirat, tot això no és ni més ni menys surrealista que, volent imitar l'acció de caminar, l'home acabés inventant la roda. Perquè ja em diràs en què s'assembla una roda a una cama(*)... Doncs el mateix que la vida que jo m'havia imaginat per a mi a la veritat que m'ha aparegut...
I és que quan menys lògic sembla tot, més sentit sembla tenir. I jo, ben contenta. Perquè, entre d'altres coses, per fi he entès al meu pare.

(*) el terme "surrealisme" el va fer servir per primera vegada Apollinaire a l'obra de teatre Les Mamelles de Tirésias, a la que li va donar el subtítol "drama surrealista". La comparació entre la roda i la cama apareix en el prefaci del drama.

22.4.09

sant jordi

I tornant de matinada me'n alegro de veure que entre tots i totes heu aprofitat la vesprada per vestir la ciutat de diumenge.

Senyeres, paradetes en la penombra i gibrells plens d'aigua. Tot està a punt per a que demà despertem embriagats pel perfum que desprèn la festa més bonica que un país pot tenir.

Feliç Sant Jordi!!

13.2.09

Seguim bojos per tu....(*)

Recordo perfectament aquell dia, jo tenia 19 anys i mentre TV3 donava la noticia pensava que era impossible, que no podia ser... Els ulls se'm van omplir de llàgrimes... i la meva mare em va abraçar intentant-me consolar... No podia ser veritat. Però ho era.

És bonic veure com deu anys després tantes persones ens enrecordem de tu amb la mateixa força i tristor que aquell 13 de febrer, un dia que la música catalana mai oblidarà.

La veritat és que si fa deu anys m'haguessin dit que avui escriuria unes ratlles recordan-te, n'ho m'ho hagués cregut. Si et dic la veritat, jo era més de Sopa que de Sau, jeje. Però avui m'he despertat amb aquesta noticia i m'he adonat que, sense ser-ne gens conscient, m'has acompanyat durant tots aquests anys. M'has enviat un àngel?

Ara em toca a mi dir-t'ho: "Ets collunut".
I és que avui, d'aquí deu anys, i d'aquí vint, Carles, seguirem bojos per tu.





(*) gràcies Titas per inspirar-me

8.8.08

alergias

¿Por qué es tan difícil saber cuándo es el momento de tirar la toalla? ¿Cómo saber que una retirada a tiempo es una victoria?

Tendría que existir un indicador que nos avisara de ello. Como cuando te da una alergia al comer algo. Sabes claramente que esa comida no es buena para ti. Y que si vuleves a comerla, volverás a sufrir sarpudillos... ¿Por qué no nos dan alergia todas las cosas que nos hacen daño en la vida?

Sería todo mucho más fácil...

5.8.08

si es por esos libros nunca aprendo... (*)

Cuando yo era una niña, la enseñanza obligatoria duraba ocho años. Esto quiere decir que todos los de mi generación asistimos, quitando sábados y domingos, una media de 1.584 días a clase (eso para los afortunados que no repetimos ningún curso).

A lo largo de estos 1.584 días aprendí un montón de cosas. Algunas me han sido realmente útiles al largo de la vida, como aprender a leer y a escribir; o a sumar, restar, multiplicar y dividir.

A la geografía, la historia, las naturales y las sociales también les estoy sacando algo de partido. Básicamente, el de poder asistir a eventos sociales sin meter mucho la gamba. La química y la física también me han servido para comprender algo de vez en cuando.

Los que fuimos a colegios catalanes y de carácter religioso, como el mío, teníamos además el
Si us plau, un libro que te explicaba cómo comportarse en público. Aprendí, por ejemplo, que es de mala educación comer con la boca abierta, interrumpir cuando hablan los mayores, o pelearte con tu hermano. No estaba mal. Aunque lo que más agradezco de la asignatura es estar segura de que "si us plau" se escribe separado.

Pero en los 1.584 días lectivos, no recuerdo que ningún profesor me explicara, nunca, la castaña que te metes cuando comienzas a afrontar la vida tu solito.

Nadie me dijo que en la vida casi nunca acabamos "siendo felices y comiendo perdices"; ni que aunque Kelly y Dylan acabaran juntos en el último capítulo de Sensación de vivir, a los dos meses, si eso hubiera sido la vida real, Dylan hubiera vuelto a hacer de las suyas. O que aunque estudies mucho, nadie te asegura que te puedas ganar la vida y, mucho menos, tener cuatro paredes donde caer muerto. Y que da bastante igual ser bueno o malo para que te pases cosas mejores o peores...

Me hubiera gustado que alguien me hubiera advertido que la vida no es fácil, y que me lo hubiera explicado con ejemplos que pudiera comprender.

Creo que en estos más de cuatro años enteros de nuestras vidas, podríamos haber dedicado menos horas a estudiar afluentes de ríos que nunca veremos y efemerides exactas que no recordamos desde dos horas después del día que tuvimos el examen, y en cambio haber aprendido un poco más sobre de qué va la vida.

No sé si seríamos más listos, pero más felices, seguro.

(*) de la canción de Fito y los Fitipladis, 'La casa por el tejado', en Lo más lejos... a tu lado


30.3.08

Tenerife

Tenerife es una isla de contrastes.


Tiene un Norte húmedo y espeso, con una vegetación increíble, con caminos reales y caminos sin salida. Un Norte que te sorprende a cada paso, con vino de la tierra y personas generosas. En el Norte el paisaje te emociona y la niebla te acojona.


El Sur, en cambio, es cálido y árido y, aunque tremendamente comercial, todavía cuenta con playas perdidas con arena blanca y agua cristalina. El Sur está hecho para quedarte en pelotas y disfrutar del Atlántico.



Entre uno y otro se eleva, majestuoso, el Teide. A más de 3.000 metros de altura, es el pico más alto de España y el de cualquier isla atlántica y es el tercer mayor volcán de La Tierra desde su base. Pero para llegar a él y disfrutar de sus increíbles vistas casi que tienes que arriesgar tu vida, tomando una guagua repleta de alemanes sudorosos que circula durante más de una hora por una carretera con millones de curvas y en la que no se ve a más de un palmo de distancia. Y justo cuando ya crees que has llegado a lo más alto, todavía queda el viaje en teleférico, un artefacto igual de claustrofóbico que de increíble que, ahora, sí, te eleva hasta la cima. Tras cinco minutos mirando a las nubes por encima del hombro, el frío aterrador te recuerda que el cielo no se puede tocar, aunque sí saborear.

En toda la isla no he encontrado a ningún autóctono que no fuera amable y pausado. Para ellos, el noventa por ciento de las veces soy mi niña, pero el otro diez por ciento me convierto en la mujer invisible.

Tenerife, sin lugar a dudas, no te deja indiferente. Tenerife te lo da todo, pero nunca a cambio de nada. Tenerife te cuida pero en algunos momentos te putea. Y es que Tenerife es una isla de extremos, como mi vida, seguramente también como la tuya. Y es que Tenerife me recuerda tremendamente a ti y a mí. ¿A nosotros?, cómo no.

16.3.08

conversaciones musicales

Últimamente atraigo a los músicos cincuentones, está claro.

El otro día fue en la cola del súper. Un hipie de la vieja escuela con acento portugués me preguntó que cuántas piscinas había hecho. Supongo que me vió con la bolsa del gimnasio y el pelo mojado e imaginó que nadaba. Por qué se le ocurrió preguntarme, eso ya no lo sé... A su interrogatorio reaccioné bastante ranciamente y le dije que ninguna, para ver si así me dejaba en paz. Era las nueve de la noche de un día entre semana, y yo sólo tenía ganas de llegar a casa y tumbarme en el sofá...

Pero unas milésimas de segundos después me vi a mí misma como una estúpida y una amargada. Me giré, le sonreí y le conté que yo no nadaba, que prefería la gimnasia, que daba menos frío. Estuvimos hablando lo que duró la cola, y descubrí que era alemán de nacimiento aunque hacía treinta años que frecuentaba el Brasil. Y que su cara me sonaba porque es el señor que siempre toca bossa nova frente al museo Picasso. ¡Cómo no me iba a sonar, si desde hace años paso por delante suyo una media de cuatro veces al día!

Hoy ha sido en el gimnasio. Esta mañana he ido a tomar el Sol a la terraza del Club. Se presentaba una mañana de lo más relajada, con el periódico, mis cigarrillos y unas mandarinas para matar el hambre hasta la hora de comer, cuando de repente el hombre que estaba en la tumbona de al lado me ha pedido el periódico para mirar a qué hora daban la Fórmula 1. A partir de ahí han sido más de dos horas de conversación. Esta vez, en lugar de comenzar groseramente he decidido ser simpática de entrada, supongo que que te intercepten un dominigo por la mañana es distinto a que lo hagan un martes por la noche...

Resulta que éste también era músico, pero de jazz, y trabaja en una tienda de instrumentos en la calle Bonsuccés. Originario de Galicia (A Coruña para más señas) pero residente en Barcelona desde hace 28 años. "Los mismos que yo", le he dicho. Desde ese momento he visto como, al menos un poco, disminuía su interés por ligar conmigo. Su cara también me sonaba, así que preguntando, preguntando he descubierto que es uno de los músicos que hace años tocaban jazz en la plaça del Pi. "Buenísimos", le he dicho.

Pues nada, a ver si sigue la racha y un día de estos me topo con Sabina y me pide la hora.

10.3.08

espiritualidad

Hace una semana, en la frase "para reflexionar" que voy cambiando en este blog apuntaba que "La espiritualidad es la distancia entre tú y la vida".

La frase la escuché un sábado por la noche que no salí y me quedé enganchada a la tele, comiendo pipas y viendo en el Canal 33 una entrevista a un jesuita. Sí, sí, como lo estáis leyendo... Los que me conocéis sabéis de sobra que las religiones me vienen un poco grandes, sobretodo fuera de la jornada laboral. Pero mira, el jesuita éste me gustó (una lástima que no me quedé con su nombre...)

El tio hablaba de que todo el mundo busca la espiritualidad de alguna manera u otra. Unos la llama zen, otros naturaleza, otros cristianismo, otros "paz interior".... pero al final, le pongamos el nombre que le pongamos -decía- no es más que el espacio que dejamos entre nosotros mismos y la vida, porque si no dejáramos ese espacio sufriríamos muchísimo. ¡Cuánta razón!

Yo, que soy lo más visceral que he conocido nunca, pues llevo fatal eso de dejar un espacio entre yo y el resto; entre mi persona y lo que me sucede, pero porque sobrevivir quiero sobrevivir, pues ya hace tiempo que sin darme cuenta, pero sobretodo a base de ostias, he ido haciendo que este espacio creciera y creciera...

Sin ir más lejos, este fin de semana me pasó una cosa que seguramente en otro momento me hubiera afectado muchísimo, haciéndome llorar, desgastándome, gritando, maldiciéndome y haciendo que este lunes fuera lo peor de lo peor. Pero, como por arte de magia, no fue así. Respiré hondó, conté hasta diez y visualicé el espacio que había entre yo y la putada que acababa de vivir en primera persona...

Hecha esta reflexión, decidí no pensar en el problema ni un minuto más del que éste se lo merecía, y continué con mi vida, disfrutando de un fin de semana maravilloso, rodeada de familia y amigos.

Al final, ni nada es tan grave como parace ni hay mal que cien años dure.
Os recomiendo hacer caso al jesuita. Y no por jesuita, si no porque sabe lo que se dice.

22.2.08

el hijo del carnicero

La primera vez que le vi me dio un susto de muerte. Era de madrugada y yo volvía de fiesta, camino de mi, por aquel entonces, recién estrenado apartamento. Me interceptó a mitad de la calle -una calle que todavía me era desconocida- para decirme lo guapa que era y que si me acompañaba. Me siguió durante un buen rato. Él no debía tener más de 15 años, pero el hecho de que estuviera oscuro y yo llevara alguna copa de más; y de que el fuera árabe y un desvergonzado, pues que queréis que os diga, me acojonó.

Después de ese día le he visto decenas de veces. Es el hijo del carnicero hindú que hay al final de la calle. Siempre que nos cruzamos me sonríe. Creo que es su manera de disculparse por el susto que me dio ese día.

Esta tarde me he cruzado con él por la calle de siempre, caminaba apresuradamente e iba de punta en blanco: pantalón tejano recién estrenado, camisa planchada, zapatillas relucientes y pelo engominado. Lucía una tremenda sonrisa y en la mano llevaba una rosa. Creo que había quedado con una chica. Hoy he sonreido yo primero.

20.1.08

vida de barrio

Bajar a buscar el pan en pijama y saludarme con media docena de personas.

Estar triste, llamar a unos buenos amigos y tenerlos en casa casi antes de colgar el teléfono.

Ver a los hijos de María crecer día a día.

Decidir a última hora que hoy, domigo, voy a comer a casa de mis padres y no tardar más de diez minutos en llegar.

Que comience a llover y poderme escapar del curro para descolgar la ropa sin que nadie en la oficina se de cuenta.

Estar llegando a casa, recibir la llamada de un colega y darme de bruces con él. ¿Tomamos una birra en el bar de Paco, no?

Tener un pacto con Manolo, el homless del barrio, sobre la cantidad de cigarros que me puede pedir a la semana.

Que la madre de María cada vez que me ve me diga lo guapa que estoy y lo mucho que me parezco a mi madre.

Que me fíen en el bar y en el badulake.

Que mi madre fuera adoptada, que lo supieran todos los vecinos menos ella y que en más de cincuenta años nunca nadie se lo hubiera cotilleado.

Cosas cómo éstas sólo se pueden disfrutar si se hace vida de barrio.

19.1.08

17.1.08

días de "forward", días de "pause"

Hay días en los que quiero ir más deprisa de lo que va mi propia vida. Me acelero, me pongo nerviosa, y enciendo un cigarrillo tras otro. Mis caladas compulsivas queman el papel más rápido de lo que puede arder, como si el simple hecho de inhalar pudiera acelerar el tiempo...

Son días en los que paso horas buscando el mando a distancia de mi propia existencia. Debajo del sofá, entre las sábanas, dentro de la nevera, en el microondas... ¡¿donde lo habré metido?! Sólo pienso en darle al botón de "forward" y saber, de una vez por todas, si la película va a terminar tal y como me la he imaginado tantísimas veces...

Pero en cambio, hay otros días en los que de camino a casa me pierdo por las callejuelas de la ciudad y miro a través de las ventanas que no tienen cortinas. Son días en las que sonrío a los chicos guapos, a las mujeres que pisan fuerte y a los niños que comen piruletas. Son días en los que entro al mercado y compro fruta y verduras. Días en los que disfruto de los improvistos; días en los que me voy a tomar una cerveza con el primer chico guapo que me ha devuelto la sonrisa. En días como éstos, cuando llego a casa, enciendo velas perfumadas y pongo la banda sonora de Amelié.

Cómo me gustan los días en los que me olvido de que fumo y le doy al "pause" para poder observar cada uno de los fotogramas de mi vida.