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25.8.09

estiu

Em quedo amb la imatge de la parella que, quan comença a fer-se fosc, passeja abraçada cap a les dutxes comunitàries del càmping. A la mà que els hi queda lliure duen el necesser.

24.8.08

the end

Con un primer plano del tatuaje de hena que la prota se hace a mitad de la peli en la pierna derecha, aparece el "The end" en la pantalla. Las luces se encienden,y la sala se vacía lentamente.

Sin levantarme de la butaca repaso cada fotograma del film: la dureza de las palabras del que, confunfiendo el querer con el amar, la perdió para siempre en la primera escena; la amargura escondida del amante que fingiendo no esperar nada a cambio la desea a escondidas a lo largo de toda la película; la seguridad que le dan los de siempre queriéndola a pesar de todo y que queda patente en la mayoría de escenas; los paisajes exóticos que ella fotografía a mitad de la peli en tierras africanas; la escena del encuentro fortuito con él antes de emprender la aventura y el topicazo de dejar en manos del destino el volver a reencontrase. Primer plano del tatto, fundido a negro y "The end".

Es inútil, por más que repase cada escena, cada diálogo, no consigo comprender
el final. Ya se sabe, directores de cine independiente que viven en los barrios fashion de ciudades como Londres, New York o Barcelona...

Me levanto de la butaca cuando ya no queda casi nadie en la sala y me deslizo por el pasillo de en medio hacia la puerta de emergencia liándome un cigarrillo cuando, de repente, una voz familiar me susurra al oído: "Lindo el tatuaje de la pierna. ¿Es hena?"

30.6.08

¡que viva la jornada intensiva!


Ilustración: Forges

El calendario catalán (como el de casi todos los países) está repleto de onomásticas que se celebran con todo lujo de detalles: Sant Jordi, con sus rosas y sus libros; San Joan i Sant Pere con sus petardos, la coca y la hoguera; las fiestas mayores de pueblos y barrios con pasacalles, gigantes y cabezudos; el día de Todos los Santos, con sus castañas y sus boniatos; el Día de la Primavera con las plantas que nos regalan nuestros queridos ayuntamientos; el Domingo de Ramos con las palmas y palmones, y así, uno tras otro.

Desde aquí quiero reivindicar que se celebre también el Día de la Jornada Intensiva, que podría ser tal día como hoy, 30 de junio, día en que llego al despacho pensando lo bien que estaría en la playa en lugar de estar encerrada ocho horas delante del ordenador y se me acerca el jefe y me dice que, a partir de mañana, si quiero, puedo hacer jornada intensiva. Yuuuuuuuuuuuuupi! ¡Pues claro que quiero! Yo, este día lo celebraría con el regalo de un traje de baño por parte de los colegios y gremios profesionales. ¿Qué os parece?

A partir de mañana, si pasan de las tres, buscadme en la playa. ;-)