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6.2.09

signes de puntuació (I)

somriure

31.10.08

paraguas

Pocas imágenes de la vida cotidiana son más ridículas que ver a una ciudad entera salir a la calle un día de lluvia protegiéndose bajo el paraguas. De golpe, todos nos volvemos patosos y absurdos.

Nadie se salva: el ejecutivo que llega a una reunión con el paraguas del Snoopy que le ha robado a su hija por no encontrar el suyo; la señora de clase alta con una sombrilla enorme a conjunto con el bolso y la bufanda; la chica moderna con un estampado imposible de mirar; el que lleva el paraguas de los chinos, que el pobre se queda sin él al primer golpe de aire; el adolelscente que baja a buscar el pan con el paraguas de su madre y reza por no encontrarse a ningún compañero de clase... ¡Hasta la chica más glamurosa pierde su encanto caminando por la calle con este accesorio sobre su cabeza!

Ahora, si me tengo que quedar con una imagen, me quedo con la pinta que hacemos todos con la cuerdecita que sirve para atarlo sobre si mismo cuando está cerrado, balanceándose a un lado al ritmo de los andares apresurados... Parece que ese día todos nos hayamos puesto una zanahoria delante para no olvidar que vamos hacía algún sitio.

No recuerdo si Gurb menciona algo acerca de este invento en sus andaduras por el planeta tierra..., pero estoy segura que si lo hubiera visto no se habría quedado indiferente.

30.6.08

¡que viva la jornada intensiva!


Ilustración: Forges

El calendario catalán (como el de casi todos los países) está repleto de onomásticas que se celebran con todo lujo de detalles: Sant Jordi, con sus rosas y sus libros; San Joan i Sant Pere con sus petardos, la coca y la hoguera; las fiestas mayores de pueblos y barrios con pasacalles, gigantes y cabezudos; el día de Todos los Santos, con sus castañas y sus boniatos; el Día de la Primavera con las plantas que nos regalan nuestros queridos ayuntamientos; el Domingo de Ramos con las palmas y palmones, y así, uno tras otro.

Desde aquí quiero reivindicar que se celebre también el Día de la Jornada Intensiva, que podría ser tal día como hoy, 30 de junio, día en que llego al despacho pensando lo bien que estaría en la playa en lugar de estar encerrada ocho horas delante del ordenador y se me acerca el jefe y me dice que, a partir de mañana, si quiero, puedo hacer jornada intensiva. Yuuuuuuuuuuuuupi! ¡Pues claro que quiero! Yo, este día lo celebraría con el regalo de un traje de baño por parte de los colegios y gremios profesionales. ¿Qué os parece?

A partir de mañana, si pasan de las tres, buscadme en la playa. ;-)

22.4.08

Como una lata de cerveza agitada

Todos sabemos que cuando una lata de cerveza sin abrir se cae al suelo, lo mejor es dejarla reposar un rato para que recupere su estado natural y no nos explote en la cara al abrirla.

Bien. Pues yo, estos días estoy dejando reposar a mi corazón. Se me cayó al suelo hace ya unos meses, pero como llevaba mucho tiempo haciendo malabares con él, ahora no me atrevo a usarlo hasta que no se aposente del todo.

En realidad, el corazón lo uso cada día. Sino, no sobreviviría. Pero no es lo mismo usarlo que abrirlo... Y ahora mi corazón es como una lata de cerveza agitada.

Y la verdad es que ni siquiera sé si tengo sed.

10.3.08

espiritualidad

Hace una semana, en la frase "para reflexionar" que voy cambiando en este blog apuntaba que "La espiritualidad es la distancia entre tú y la vida".

La frase la escuché un sábado por la noche que no salí y me quedé enganchada a la tele, comiendo pipas y viendo en el Canal 33 una entrevista a un jesuita. Sí, sí, como lo estáis leyendo... Los que me conocéis sabéis de sobra que las religiones me vienen un poco grandes, sobretodo fuera de la jornada laboral. Pero mira, el jesuita éste me gustó (una lástima que no me quedé con su nombre...)

El tio hablaba de que todo el mundo busca la espiritualidad de alguna manera u otra. Unos la llama zen, otros naturaleza, otros cristianismo, otros "paz interior".... pero al final, le pongamos el nombre que le pongamos -decía- no es más que el espacio que dejamos entre nosotros mismos y la vida, porque si no dejáramos ese espacio sufriríamos muchísimo. ¡Cuánta razón!

Yo, que soy lo más visceral que he conocido nunca, pues llevo fatal eso de dejar un espacio entre yo y el resto; entre mi persona y lo que me sucede, pero porque sobrevivir quiero sobrevivir, pues ya hace tiempo que sin darme cuenta, pero sobretodo a base de ostias, he ido haciendo que este espacio creciera y creciera...

Sin ir más lejos, este fin de semana me pasó una cosa que seguramente en otro momento me hubiera afectado muchísimo, haciéndome llorar, desgastándome, gritando, maldiciéndome y haciendo que este lunes fuera lo peor de lo peor. Pero, como por arte de magia, no fue así. Respiré hondó, conté hasta diez y visualicé el espacio que había entre yo y la putada que acababa de vivir en primera persona...

Hecha esta reflexión, decidí no pensar en el problema ni un minuto más del que éste se lo merecía, y continué con mi vida, disfrutando de un fin de semana maravilloso, rodeada de familia y amigos.

Al final, ni nada es tan grave como parace ni hay mal que cien años dure.
Os recomiendo hacer caso al jesuita. Y no por jesuita, si no porque sabe lo que se dice.

2.3.08

pensar en el gimnasio no es bueno (I)

En la sala de máquinas de mi gimnasio hay un aparato para hacer cardio que estoy segura también se encuentra en el resto de gimnasios de la ciudad. Se trata de una máquina a la que te subes y colocas cada uno de tus pies en una especie de palas a lo robocop. Con las manos agarras unos palos que recuerdan vagamente a los de esquis. Tras introducir una serie de datos en el ordenador del artilugio (peso, nivel, tiempo, etc.), las palas y palos, al unisono, comienzan a moverse. Y tú te ves allí arriba, subiendo y bajando las piernas como si quisieras participar en una maratón, y moviendo los brazos también hacia adelante y hacia atrás, como si no te fuera a importar dislocártelos en cualquier momento.


Allí subida no puedo hacer más que mirar al resto de personas que se encuentran en otras máquinas que les sujetan otras partes de su cuerpo. También veo al grupo de chicos-armario que parece que lleven todo el día ahí metidos levantando pesas. Y así, todos los presentes, sudamos la gota gorda pero ponemos cara de orgullo y satisfacción.


Pues bien, he descubierto que si cuando me encuentro subida en esa máquina y observando tal escenario, pienso, automáticamente una escandalosa risa surge de lo más profundo de mi ser y nada ni nadie la pueden parar... Es como si al pensar me saliera de mi cuerpo y lo viera todo desde fuera. De golpe es como si nunca hubiera visto un gimnasio ni supiera lo que es, como si fuera Gurb en el libro de Eduardo Mendoza. Entonces la situación deja de tener ese punto de esfuerzo, sacrificio, salud y pasa a ser una escena cómica. ¿qué coño hacemos todos allí encerrados sudando la gota gorda en nuestro único rato libre? (lo mismo debe pensar la señora que limpia...)

Os animaría a probarlo, a pensar mientras estáis haciendo máquinas, pero mejor que no. El otro día un mazas me pilló en pleno éxtasis y casi me gano una ostia... El gimnasio no es buen sitio para burlarse de nadie, ni siquiera de uno mismo.

5.2.08

clasificados

Tal y cómo están las cosas hoy día, no os extrañe que dentro de poco en los anuncios de clasificados de La Vanguardia aparezcan mensajes como el siguiente:

"Se traspasa ex-novia con hipoteca."

22.12.07

la memoria de los peces

Estas Navidades seréis mis invitados.


Están condenados a repetir una y otra vez los mismos errores. Su memoria no les permite recordar más allá de los últimos tres segundos, y eso con suerte.

Quizás no es tan mala mala forma de vivir. Al fin y al cabo, por más que se equivoquen y tropiecen con la misma piedra no lo recordarán, y por lo tanto no se sentirán culpables ni vulnerables. Pueden cambiar de opinión cada tres segundos, nadie se lo tirará en cara.

Peor lo tenemos los humanos. ¿Quién no se ha visto, uno y otro día, una y otra vez, repitiendo lo ya vivido? Al menos si tuviéramos memoria de pez no lo recordaríamos y nos sentiríamos menos éstúpidos.

18.11.07

país de locos (II): gracias por su visita

Por motivos que ahora no vienen al caso, tiempo atrás un buen amigo pasó la noche en los calabozos de las dependencias policiales... Lo detuvieron a media tarde, de manera que cenó entre rejas.

Sobre las 21h. los policias que vigilaban el calabozo le trajeron una bolsa de plástico precintada con el logitipo del "cuerpo nacional de policia". En el interior de la bolsa había un sandwich, un zumito y una pieza de fruta.

Para completar el kit de la cena, en el fondo de la bolsa se escondía una servilleta, también con el logotipo del cuerpo nacional, con la siguiente frase estampada: "gracias por su visita".

- Pues eso, que de nada, pero que yo ya me iba...

País de locos...

8.10.07

Tema para un post

Hace días que no escribo, 15 para ser exactos. Pero en estas dos semanas no se me ha ocurrido nada sobre lo que escribir.

La verdad es que he presenciando un montón de situaciones dignas de un post. El miércoles asistí a la entrega del diploma de un curso que hecho este año (lo curioso de esto es que quien entregaba los diplomas era una de las Infantas...). El jueves, ida y vuelta a Madrid en avión (con sus consecuentes bocadillos de jamón y tortilla de patatas más seca que un polvorón rancio, espera de una hora acompañada de gritos ebrios-chistosos del compañero de fila al estilo: "¡Señorita Sobrecargo, que a este ritmo me va a caducar el visado!", y salas de fumadores en las que es totalmente inecesario encenderse un cigarillo para fumar). El viernes por la noche estuve en un concierto de Serrat y Sabina (qué decir..., sencillamente, sublimes). Y el sábado, invitación a un boda de y con buenos amigos (zapatitos imposibles, sujetadores asfixiantes, alcohol a mares y abuelas que te avergüenzan porque aún con artrosis, tienen mil veces más marcha que la menda). Y no suficiente con todo esto, hoy he sido víctima de una entrevista de trabajo de hora y cuarto (con prueba incluída) para ocupar una plaza a la que en realidad no quiero optar.

Y aún así, lo que iba diciendo..., que hace 15 días que no publico nada, y no se me ocurre nada sobre lo que escribir un post.

3.9.07

Di no al cayuco

Hoy leo en Canalsolidario.org una noticia que me ha dejado perpleja:

"Anuncios en la televisión senegalesa para frenar la emigración ilegal
Tres canales de televisión senegaleses emiten anuncios y testimonios para sensibilizar a los jóvenes del peligro de embarcarse en un cayuco" (continua).


Supongo que a cada país le toca lo que le toca, que el mundo es así, y que poco podemos hacer para que esto cambie... pero a partir de ahora nunca más podré ver un anuncio en nuestra televisión acerca de los peligros que conlleva ir en coche sin el cinturón de seguridad sin pensar que si fuera senegalesa me estarían advirtiendo acerca de lo peligroso que es ir en cayuco... ¡qué mundo loco!

10.8.07

tú pitas, yo chillo

Hoy, leyendo en el blog de una colega un post acerca del comportamiento al volante de muchos de los conductores de coches de lujo, he recordado una historia que me sucedió el otro día.

Iba paseando, tranquilamente, con un amigo por la calle y, de repente, en la calzada, el coche que teníamos justo al lado comenzó a pitar porque el vehículo que iba delante suyo se había parado (estaba dejando aparcar a un tercero).

Entonces veo que mi colega se queda mirando fijamente al conductor que estaba pitando y, de golpe y porrrazo, le comienza a chillar a la oreja (tenía la ventanilla bajada). Pero a chillar de chillar, de chillar como un loco. Y no paró de chillarle mientras sus pulmones se lo permitieron. Lugo sonrió al conductor (que naturalmente había dejado de tocar el claxon de golpe) y siguió andando a mí lado como si nada. -¿Qué me decías?-, me preguntó.

Mi amigo ha decidido que él, como peatón, también tiene derecho a quejarse en la calle por el comportamiento del resto de vehículos.

20.5.07

per l'eduard

Ale hop!




reencuentro

Me había olvidado completamente de mi existencia. En el sentido más literal y, virtual a la vez, del término. Pero el otro día me reencontré y me miré extrañada, como si en realidad no fuera yo. Por unos momentos no me reconocí, pero a la vez mi cabeza iba recordando cuando y cómo me creé. Definitivamente, era yo, pero hacía mucho tiempo.

Nos reencontramos el otro día. Yo estaba dando de alta un nuevo blog en blogger y el sistema me pidió que asignara la dirección que tendría el bitácora. Entonces probé de crear un blog con mi nombre y primer apellido, es decir, “soniaflotats.blogspot.com”, pero parecía ser que alguien lo había dado de alta antes… Un segundo después la curiosidad me había devorado y estaba tecleando la dirección para ver quién era esa otra yo!!

La primera sensación fue la de desolación. Era la portada de un blog con mi nombre en grande “sònia flotats”. Pero no había nada más, zero, vació. Excepto los elementos que por defecto da el servicio de blogger, y ese título, el blog estaba vacío de contenido.

Fue el diseño de la plantilla el que me hizo escapar de la desolación primera y el que me permitió verme otra vez. Recordaba haber seleccionado esa plantilla para crear un blog hacía tiempo. La había elegido por chillona y por cantona. Quizás ahora no la seleccionaría, pero en diciembre de 2005 pensé que ese era el mejor diseño de todos los existentes para vestir mi nombre. El acento abierto de mi nombre acabó de reconocerme.


Y ahora me veo pero no puedo tocarme... No recuerdo el nombre de usuario ni la contraseña para ese blog; en mi lista de blogger con mi actual usuario no aparece; y si es el nombre de usuario que creo, estoy dada de alta con una cuenta que ya no existe… He pasado la tarde enviándome correos de autorespuesta con blogger… al final me he perdido en mis identidades y he asumido que, ahora por ahora, estoy encerrada fuera de mi.

Me siento vacía y necesito actualizarme.