13.6.07

Una semana extraña

No sé muy bien por qué, pero esta semana es extraña, desconcertante... Una de esas semanas en las que te levantas por la mañana y no sabes muy bien qué día es ni qué tienes que hacer; una de esas semanas en la que te citas con tres personas a la vez en distintos lugares de la ciudad para hacer cosas totalmente dispares... y acabas cancelando todas esas citas y haciendo nada sola; una de esas semanas en las que ni tú misma sabes dónde estás...

Hace un rato chateaba con un amigo, Javier, y me comentaba que él está igual, que quizás es cosa de los cáncer... Javier y yo, además de amigos, somos "compadres" de horóscopo, y aunque ninguno de los dos creemos demasiado en estas cosas, hoy hemos dado vacaciones a la lógica y la razón y hemos decidido que va a ser cosa de las estrellas...

Para Javier y para mí (y para todos los nacidos bajo este signo del zodíaco) se acerca un nuevo aniversario. Ambos estamos cerca de la treintena y hoy, mientras hablaba con él, he recordado que otra amiga, que ya hace unos cuantos-bastantes días que lleva el tres como abanderado en las decenas, y que casualmente tiene un nombre karmico, me ha comentado en varias ocasiones que la veintena es para hacer locuras; la treintena para comenzar a marcarse el camino y saber qué quiere uno en la vida; y que ya la cuarentena es para aposantarse en lo deseado y no hacer demsasido el tonto...

Pues nada, a mí todavía me quedan dos años y 11 días para hacer el loco... de manera que quedar con tres personas a la vez, olvidar en qué día vivo, y creer en el horóscopo no es tan grave, supongo. Al menos por ahora.

1 comentario:

javier dijo...

un poema de un escritor catalán pedófilo, pero no por esto menos hermoso, decía en un poema:

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde/
-como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

j.g.biedma
Nosotros no debemos ser tan trágicos, tenemos toda la vida por delante, y envejecer es vida no sólo muerte. Un abrazo